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domingo, 10 de febrero de 2013

MITOS, FAMILIA Y MUNDIALIZACIÓN EN LA " SOCIEDAD RED". (II).


3. GLOBALIZACIÓN Y MUNDIALIZACIÓN DE LA CULTURA. 

La nueva revolución social del momento, aquella originada por los avances de las tecnologías de la información y la comunicación, determinantes de la puesta en marcha del nuevo modelo social de la información y del conocimiento, tiene como elementos clave de su transformación la eliminación de barreras espacio temporales y la velocidad inherente a los cambios constantes a ella asociados. Como consecuencia, uno de sus efectos directos , es la falta generalizada de reflexión crítica acerca de sus verdaderas posibilidades y limitaciones en todos los contextos, y sobre el verdadero impacto que provocan. "La nueva sociedad tiene un espacio "ciberespacio", una red social "cibersociedad", y una cultura "cibercultura". Cabría plantearse si el ciberespacio y sus propiedades y actividades son una simple extensión de la sociedad humana o si dentro de él y por efecto de una comunicación mediada por computadora, surgen propiedades típicas y emergentes, nuevas y típicas del ciberespacio". (Silvio, citado por Cabero. 2002). Así pues, corresponde aquí llevar a cabo una pequeña reflexión en torno a dos conceptos que por asociación imperan hoy día en nuestra sociedad, y que afectan con gran mesura a dos parcelas sociales esenciales como son la economia y la cultura, entre otros muchas, es decir se aborda la globalización y la mundialización en un mundo sin fronteras.

La globalización, podría quedar definida, desde una perspectiva más o menos economicista, haciendo referencia a dos autores mencionados por Martínez (2013). Así en primer lugar, Stigliz la aborda desde la eliminación de las barreras físicas asociadas a la distancia  y las propias comunicativas en relación a la cultura:  "la integración más estrecha de los países y de los pueblos del mundo, producida por la enorme reducción de costes del transporte y la comunicación, y el desmantelamiento de las barreras artificiales a los flujos de bienes, servicios, capitales, conocimientos y (en menor grado), personas a través de las fronteras". (Stiglitz, 2002:34). Por su parte, y poniendo el énfasis en la capacidad transformadora de las insitituciones sociales y en la política contemporánea, Gidens (1999:46), define la globalización en los términos de "una compleja serie de procesos, impulsados por una amalgama de factores políticos y económicos". 

La mundialización, queda conceptualizada, por buena parte de la literatura existente, a través de su relación con la globalización, si bien distintos autores, hacen una mayor equiparación de estos conceptos, o extraporan los lindes del primero  más allá de los atribuidos a la globalización, considerando así tanto factores económicos, como científicos, culturales y políticos. Siguiendo de nuevo al autor de referencia (Martínez, 2013), podemos hacer eco de la definición de Virilio (1997:17), entendiendo la mundialización como "el principio del fin del espacio de un pequeño planeta en suspensión en el éter electrónico de nuestros medios de comunicación modernos".

En cualquier caso, y más allá de definiciones particulares, la idea subyancente en relación a ambos conceptos y su relación con la cultura, podría quedar sintentizada considerando la nueva situación generada por un nuevo espacio único en el que es necesario establecer unos criterios culturares en aras a posibilitar la relación global (Martinez, 2013). Esto es, la precisión esencial de los parámetros que sitúan la cibercultura en el ciberespacio, en tanto que la eliminación de las barreras culturales no deja a la sociedad en un plano de simetría, sino que la cultura dominante en la red, absorve  y genera no pocas dificultades a aquellas minoritarias que quedan en un segundo plano ante el acceso a la comunicación global. En consecuencia, la preconizada igualdad social ante los derechos humanos, sigue en el óbide de su candente y tradicional debate, pero ahora en relación a los cuestionamientos de las dificultades multiculturales bajo la lente de la brecha digital y la nueva concepción de nueva "Sociedad Multiética" esgrimida por Sartori. "Siento mi tiempo como un tiempo de divergencia creciente entre la buena sociedad que buscamos y los modos y medios para conseguirla (...) es así porque hemos creado un mundo cada vez más complicado que cada día logramaos menos comprender" (Sartori, 2001:134). Si bien y para concluir, es necesario contemplar, como viene siendo habitual al abordar las TIC, también el otro lado, en este momento, el lado positivo de las mismas. La aproximación cultural y el enriquecimiento de culturas, es a su vez posible gracias a los medios digitales, la cuestión pertinente ahora, sería pues entrar a debatir sobre cómo desde unos principios éticos, culturales e intelectuales es posible al menos ralentizar la diferencia cultural, y avanzar hacia la aproximación multicultural desde el reconocimiento en valor de aquellos signos que tambien exiten en el otro, aquellos que nos hacen diferentes y nos proporcionan la gran riqueza social sobre la confluencia de plurales identidades culturales.

Bibliografía.

Cabero (2002). Mitos en la sociedad de la información. Sus impactos en la educación. En Maria Victoria Aguilar et al (coods). Cultura y educación en la sociedad de la información. Coruña: Netbiblo.

Martínez, (2013). La multiculturalidad versus la propia cultura ante la internetización. Universidad de Murcia. Documento policopiado. 

Sartori, G. (2001). La sociedad multiética. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros. Madrid: Taurus



4. El papel de las TIC en la sociedad actual. 

La sociedad actual o de la comunicación y la información, recibe su propia denominación por antonomasia de los propios avances tecnológicos que la configuran. Así pues, las TIC que duda cabe, no sólo ocupan un papel trascendente, sino que quedarse al margen de las TIC supone quedar al margen de los cánones que marcan la vida en sociedad del momento presente. Se han hecho algunas reflexiones previas en lo que respecta a la cultura y las TIC a propósito de la globalización,  mundialización,  los efectos económicos, políticos, sociales educativos y culturales, la brecha digital y sobre todo de la necesidad de meditación detenida en torno al impacto real de las mismas, en lo que respecta a las posibilidades de acceso a la información y sus potencialidades comunicativas cualquiera que sea el lugar y el tiempo en el que nos hallemos. Todo ello, sin duda nos indica que nos encontramos inmersos en una nueva revolución in crecendo, y que todo, o casi todo gira en torno a las TIC. En efecto, las TIC en la actualidad, posibilitan la construcción de un nuevo espacio social, que va más allá de la transformación tecnológica, implica un cambio de mentalidad y un nuevo discernimiento alrededor del tercer entorno generado por las mismas. Exiten adeptos que justifican todo lo a ellas concerniente, y detractores que todavía no han asumido el rol trascendente de las tecnologías. Pero sin duda, estas están generando avances hasta hace poco impensables, y siguen evolucionando a un ritmo de vértigo en todos los sectores y ámbitos sociales, lo que en contrapunto está generando a su vez otros problemas adicionales en una sociedad que todavía no es capaz de evolucionar a la par de sus avances,  ni de  interiorizar gran parte de los mismos. En síntesis, las TIC "son y están", han modificado modos de ser y de acturar, espacios de interrelación y la vída íntima y las actividades privadas, han conformado nuevos entornos para el aprendizaje, suponen el modus vivendi de la nueva generación de nativos digitales, han originado un nuevo concepto de ciudadania aparejado a la conexíón telemática, e incluso han conformado un lenguaje propio.  Por tanto, las TIC representan la revolución del momento, y como todo cambio sustancial conlleva un período de adaptación con grandes beneficios, pero al tiempo con problemáticas inherentes a todo cambio, máxime ante uno de tamañas proporciones. Así pues, y de nuevo, echar mano de la formación y la educación, esta vez bajo parámetros continuos y desde todas las esferas, es el gran potencial que tenemos para aprovechar los propios de las TIC y ser capaces de memar sus efectos pernicios, reflexionar con claridad, y sobre todo, aprovechar sus posibilidades en pro del verdadero beneficio social, que también ofrecen las mismas. Éste es el vasto reto que tirado el guante, toca recoger a la sociedad en general, y en especial, a los que formamos o pretendemos formar parte de la educación y más en concreto desde el ámbito propio de la tecnología educativa.  

"·Permitir que sea la tecnología la que determine el fin es equivalente a prejuzgar cuál es el fin".
 Shallis (1986:27). 

Bibliografía. 

Shallis, M. (1986). El ídolo del silicio. Barcelona: Salvat.   



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